Colombia frente al Nuevo Orden Multipolar

Colombia frente al Nuevo Orden Multipolar: entre la Autonomía y la Inercia

Víctor Javier Meléndez Guevara, PhD.

Durante el gobierno de Belisario Betancur, Colombia profundizó su participación en el Movimiento de Países No Alineados, un intento temprano de diversificar relaciones y de ganar margen propio en un escenario internacional dominado por la lógica bipolar de la Guerra Fría. No obstante, esta no fue la única ocasión en que el país exploró gestos de autonomía o de reconfiguración estratégica de sus alianzas.

El gobierno de Carlos Lleras Restrepo, por ejemplo, protagonizó un inusual pulso con el Fondo Monetario Internacional, defendiendo de manera exitosa la capacidad del país para orientar su política económica sin someterse a presiones externas que comprometieran su modelo de desarrollo.

En los años noventa, bajo el gobierno de Ernesto Samper, se intentó un acercamiento más decidido al Mercosur como vía alternativa de inserción regional, aunque sin concretar una adhesión plena.

Más recientemente, Juan Manuel Santos impulsó el ingreso de Colombia a la OCDE, una apuesta por integrarse a estándares globales de gobernanza y economía, y por acceder a espacios donde se toman decisiones de alto impacto.

Estas acciones revelan que Colombia ha oscilado históricamente entre dos impulsos: la búsqueda de autonomía y la búsqueda de un nuevo centro de gravedad internacional.

En este contexto, el acercamiento actual del gobierno al bloque BRICS —liderado por China y fortalecido por potencias emergentes— podría representar una oportunidad para reposicionar al país en un mundo crecientemente multipolar.

Sin embargo, persiste el riesgo de repetir un patrón histórico: sustituir un eje de influencia por otro sin alcanzar una autonomía real, del mismo modo que tras la guerra de independencia, cuando la ruptura formal con el Imperio Español no se tradujo en una autonomía material efectiva.

Sin duda, Colombia posee las condiciones para convertirse en “un actor con agencia propia”: abundante biodiversidad, recursos naturales estratégicos, riqueza hídrica, atractivo geográfico y una población resiliente. Pero la autonomía internacional no se obtiene solo a partir de ventajas materiales; exige claridad estratégica, instituciones sólidas y una política exterior guiada por intereses nacionales de largo plazo que deben estar al margen de afinidades ideológicas coyunturales o del influjo de heridas políticas personales o heredadas.

Sin esta claridad, que, podría argumentarse, solo Carlos Lleras Restrepo articuló con firmeza, el riesgo es evidente: que después de haber obtenido costosas ventajas en el mundo unipolar la entrada a un mundo multipolar termine en una nueva forma de dependencia, esta vez con Colombia desempeñando el papel de cliente obediente de los BRICS, en lugar de socio con voz propia, que sería la opción para escoger rompiendo la inercia de nuestra propia historia.


Comentarios

Entradas populares de este blog

Cómo proteger el derecho a la salud en Colombia

ACTUALIZACIÓN "LÍNEA DEL TIEMPO EN DERECHOS HUMANOS" (Siglo XXI A.C. – Agosto de 2025)

Lo Leí en una Página 13. Autor Invitado: Carlos Alberto Perdomo Castaño (n/d – presente)